Seguro que has oido alguna vez hablar del concepto de sostenibilidad. Hoy quiero hablarte del mismo, y dar unas pinceladas de su relación con el Yoga (como yo lo entiendo), sobretodo considerando las fechas en las que nos encontramos según escribo estas palabras.

Estamos en la semana de Navidad, una época en la que nos vemos arrastrados por una ola de consumismo de la que participamos, en muchas ocasiones, no desde un lugar de consciencia.

Para hablar de la sostenibilidad, antes tengo que hablar del concepto de «desarrollo sostenible». Deja que me ponga un poco seria 😉 El desarrollo sostenible se define como «aquel desarrollo que permite la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». Este concepto surgió por primera vez en el informe titulado «Nuestro futuro común» de 1987 de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de la ONU. Este informe fue la base de todas las discusiones que marcaron la hoja de ruta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, en 1992 en Río de Janeiro (Brasil), dando origen a importantes documentos que en conjunto han cambiado toda la perspectiva hasta entonces desarrollada, emergiendo este concepto como el principio rector para el desarrollo mundial a largo plazo. Este, a su vez, evolucionó hacia lo que hoy denominamos «sostenibilidad».

La sostenibilidad consta de tres pilares: económico, social y ambiental. La sostenibilidad trata de encontrar el equilibrio entre estos pilares incorporando una visión a largo plazo, con los objetivos de: proteger y respetar el medio ambiente, de promover el desarrollo social desde la base de los derechos humanos, y de propiciar el desarrollo económico de una forma equitativa y justa.

Todas las personas, como individuos, así como todo tipo de organización (empresa, institución pública, ONG… formadas por personas, no lo olvidemos) somos responsables de actuar de forma sostenible y convertirnos en actores de cambio hacia un nuevo modelo más respetuoso con el medio ambiente y las personas.

Alcanzar ese equilibrio, conlleva, en líneas muy generales:

  1. Una toma de conciencia sobre cómo el ser humano interactuamos como sociedad y con el medio ambiente. Debemos hacernos conscientes de que los recursos no son infinitos y de que toda actividad tiene un impacto sobre la naturaleza y sobre otras personas.
  2. Analizar cómo estamos actuando, en qué y cómo afectan nuestras acciones.
  3. Establecer objetivos medibles para mejorar nuestro desempeño en materia de sostenibilidad.
  4. Actuar en consecuencia y realizar los cambios necesarios para alcanzar esos objetivos y ser más sostenibles en nuestro día a día.
  5. Monitorear el avance de esos objetivos y aprender de ese proceso, para que con el tiempo, tal vez, podamos establecer mayores ambiciones.

Y ¿cómo nos ayuda practicar Yoga para lograr llevar una vida más sostenible?. Pues, como tal vez ya sabrás, la práctica de Yoga nos propone un camino de toma de conciencia a todos los niveles. Nos propone hacer un ejercicio personal de «mirar hacia dentro» para conocernos mejor, lo que sin duda alguna tiene su efecto en cómo somos «hacia fuera». Esta es la manera de empezar a realizar un cambio en nuestra manera de ser y de actuar.

Hacernos más conscientes y no pasar por el mundo como si nada… buscar aportar nuestra luz al mundo y generar valor.

La filosofía del Yoga está basada en unos valores y principios que están en gran medida relacionados con el equilibrio que busca la sostenibilidad. En concreto, los primeros dos pasos de los ocho del Yoga (Ashtanga Yoga, considerados los principios fundamentales del Yoga, de los que hablaré más adelante en otro post) establecen los valores universales y los principios éticos de cualquier yogi, sin los cuales ninguna práctica de Yoga es posible.

Estos son los Yamas y Niyamas, los cuales establecen las restricciones (no violencia, no mentir, no robar, moderación y no posesión) y las observancias (pureza, contentamiento, austeridad, estudio de los textos y conciencia del ser) de la persona que aspira a convertirse en yogi.

Con esto no digo que por ser yogis, ya seamos personas que actuamos de forma sostenible y en equilibrio con todo. No, para nada… pero al menos las personas que practican Yoga (y no solo asanas) tienen, en general, una disposición, así como una sensibilidad, mayor para actuar de manera consciente y respetuosa con todo los que nos rodea.

De esta manera, durante estas fiestas, y considerando lo especial de este 2020 que acaba, te animo a que pares un momento a reconocer cómo puedes hacer de esta Navidad y de tu vida en general, unas más sostenibles.

Tal vez puedes revisar tu carta a los Reyes Magos o a Papa Noél y ver qué es realmente lo que necesitas y lo que no, si vas a regalar puedes buscar regalos con bajo impacto ambiental (ecológicos, sostenibles, segunda mano) o con alto impacto social (artesanía, pequeñas empresas, comercio local y de proximidad, colaboraciones con ONGDs), puedes reducir o incluso eliminar tu consumo animal haciendo de las comidas y cenas navideñas unos eventos que no conlleven maltrato animal y que tengan un menor impacto ambiental, o puedes decidir moverte más en transporte público, en vehículos compartidos o caminando.

Sea cual sea tu elección, mi motivación para escribir este post es que con este nuevo año, al menos, hagamos lo que hagamos, lo hagamos desde la consciencia y logremos con nuestras decisiones contribuir a la sostenibilidad, haciendo de este mundo uno mejor para todos los seres que lo habitamos.

Estoy deseando leer tus propuestas y tus propósitos para el nuevo año para llevar una vida más sostenible en comentarios.

¡Gracias por leerme!

Lokah Samastah Sukhino Bhavantu

Paula.

 

 

 

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