Breathe

¿Te has parado a observar cómo respiras?. ¿Cómo es la calidad de tu inspiración y de tu espiración?. ¿Cómo influye este proceso en tu forma de pensar, sentirte y actuar?.

Tristemente, en la sociedad en la que vivimos, normalmente estamos desvinculadas de nuestra propia respiración. Somos personas que apenas le damos importancia a este proceso tan sumamente importante en nuestras vidas.

Siempre digo en mis clases que la respiración ha de ser la protagonista de nuestra práctica ya que, sin duda, es uno de los aspectos más importantes de la misma.

La práctica de Yoga busca aquietar las fluctuaciones de la mente, y el movimiento, tanto mental como físico, se ve influenciado por la respiración. Así, como respiremos podremos hallar o no esa quietud.

Tradicionalmente en el Yoga, se considera que la respiración no solo tiene un objetivo fisiológico que nos mantiene con vida, sino que permite que fluya el Prâna o energía vital, estableciendo una conexión entre todas las capas que nos conforman como seres (Koshas). El Hatha Yoga describe tres cuerpos: burdo (Sthula Sharira), sutil (Shukshma Sharira) y causal (Karana Sharira). El primero es el cuerpo físico, el segundo el energético y el tercero, el origen de los anteriores, la residencia del Ser. Estos tres cuerpos, tienen, a su vez, varias envolturas o Koshas.

El Yoga considera la respiración como la puerta hacia la salud y la purificación de los nadis o canales energéticos por los que discurre el Prâna. Su control y práctica se consideran vitales para la evolución personal y espiritual.

El Pranayâma es el conocimiento y control del Prâna. Tal y como se dice en el texto clásico escrito por Svatmarama (s. XIV) Hatha Yoga Pradipika, existe una clara necesidad del Pranayâma ya que «mientras la respiración sea irregular, la mente permanecerá inestable… por lo tanto se ha de controlar la respiración por la práctica del Pranayâma».

Toda nuestra vida, todo movimiento, lleva intrínseco el acto de respirar. De esta manera, en Yoga, cualquier asana (postura), la entrada, el mantenimiento y la salida de la misma se acompaña de la correspondiente inspiración y espiración, de forma que vivamos el asana conscientes, con plena presencia.

Con la inspiración creamos espacios, alargamos, crecemos y nos expandimos. Con la espiración profundizamos, interiorizamos, vamos hacia dentro y nos entregamos.

Con la práctica de Yoga nos hacemos más consientes de ese proceso vital que es la respiración y por lo tanto aumentamos nuestra sensibilidad, siendo capaces de identificar mejor nuestro sentir.

Trabajar la práctica de Pranayâma y de asanas te permitirá lograr la armonía a través de la respiración. Además de obtener otros beneficios como mejorar la salud física, revitalizar el cuerpo, crear claridad mental, aquietar los pensamientos y emociones y facilitar la concentración.

Así que, por el momento, te invito a que pares unos instantes y dirijas tu atención a tu respiración. Dedícate estos instantes y percibe cómo está tu respiración hoy.

Este es el primer paso para avanzar en tu práctica de Yoga y en tu auto-conocimiento.

Namaste,

Paula.

 

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